Crecimiento Personal

Crecimiento Espiritual

Dra.Caroline Myss



Todo lo que vive late de energía, y toda esa energía con­tiene información. Si bien no es sorprendente que quienes practican medicinas alternativas o
complementarias acepten este concepto, lo cierto es que incluso algunos físicos
cuán­ticos reconocen la existencia de un campo electromagnético generado por
los procesos biológicos del cuerpo. Los cien­tíficos aceptan que el cuerpo
humano genera electricidad, porque el tejido vivo genera energía.



El cuerpo físico está rodeado por un campo energético que abarca el espacio que ocupan los brazos extendidos y todo el largo del cuerpo. Este campo es a la vez
un centro de información y un sistema perceptivo muy sensible. Median­te este
sistema estamos en constante «comunicación» con to­do lo que nos rodea, ya que
es una especie de electricidad consciente que transmite y recibe mensajes hacia
y desde los cuerpos de los demás. Estos mensajes que entran y salen del campo
energético son los que percibimos los intuitivos.



Quienes practican la medicina energética creen que el campo energético humano contiene y refleja la energía de ca­da persona. Nos rodea y lleva con nosotros la
energía emo­cional generada por nuestras experiencias interiores y exte­riores,
tanto las positivas como las negativas. Esta fuerza emocional influye en el
tejido físico interno del cuerpo.. De esta manera, la biografía de una persona,
es decir, las expe­riencias que conforman su vida, se convierte en su biología.



Entre las experiencias que generan energía emocional en el sistema energético están las relaciones pasadas y actuales, tanto personales como profesionales, (las
experiencias y re­cuerdos profundos o traumáticos, y todas las actitudes y cre­encias,
sean de tipo espiritual o supersticioso. Las emocio­nes generadas por estas
experiencias quedan codificadas en el organismo y los sistemas biológicos y
contribuyen a la for­mación de tejido celular, el cual genera a su vez, una
calidad de energía que refleja esas emociones. Estas impresiones energéticas
forman un lenguaje energético que contiene una información literal y simbólica.
Una persona intuitiva mé­dica puede leer dicha información.



He aquí un ejemplo del tipo de mensaje que podría co­municar el campo energético. Supongamos que una persona tenía dificultades para aprender matemáticas en la
escuela de primera enseñanza- Normalmente, saber que doce hacen una docena no
supone una carga emocional susceptible de alterar la salud del tejido celular.
Pero si el profesor o la profesora hu­millaba a esa persona porque no sabía
eso, entonces la expe­riencia tendría una carga emocional que generaría lesión
celular, sobre todo si la persona insiste en ese recuerdo en la edad adulta, o
lo utiliza a modo de piedra de toque para determi­nar la forma de hacer frente
a las críticas, las figuras de auto­ridad, la educación o el fracaso. Un
intuitivo podría captar la imagen literal de la relación de esa persona con su
profesor o cualquier otro símbolo negativo ligado a esa experiencia.



Las imágenes positivas y la energía de las experiencias positivas también están contenidas en el campo energético. Piense en alguna ocasión en que alguien le
elogiara un tra­bajo bien hecho, un acto de bondad o la ayuda que prestó a una
persona. Sentirá una energía positiva, una oleada de po­der personal dentro del
cuerpo. Las experiencias positivas y negativas dejan registrado un recuerdo en
el tejido celular y en el campo energético.



La neurobióloga Candace Pert ha demostrado que los neuropéptidos, sustancias químicas ac­tivadas por las emociones, son pensamientos convertidos en materia.
Las emociones residen físicamente en el cuerpo y se interrelacionan con las
células y los tejidos. De hecho, la doc­tora Pert dice que ya no puede separar
la mente del cuerpo, porque el mismo tipo de células que producen y reciben
esas sustancias químicas emocionales en el cerebro están presen­tes en todo el
cuerpo. A veces el cuerpo reacciona emocionalmente y fabrica sustancias
químicas emocionales incluso antes de que el cerebro haya registrado un
problema. Re­cuerde, por ejemplo, lo rápido que reacciona su cuerpo ante un
ruido fuerte, antes de que haya tenido tiempo de pensar.



En su libro Healing and the Mina, Bill Moyers cita las palabras de la doctora Pert: «Ciertamente hay otra forma de energía que aún no hemos entendido. Por
ejemplo, hay una forma de energía que parece abandonar el cuerpo cuando és­te
muere. [...] La mente está en todas las células del cuerpo.» «¿Quiere decir que
las emociones están almacenadas en el cuerpo?», le pregunta Moyers. «Por
supuesto. ¿No se había dado cuenta? [...] Hay muchos fenómenos que no podemos
explicar sin referirnos a la energía.»



Lectura del campo



Además de leer experiencias concretas y conflictivas de la infancia, a veces la persona intuitiva puede incluso captar supersticiones, hábitos personales,
comportamientos, cre­encias morales y preferencias en música y literatura.
Otras veces las impresiones energéticas son más simbólicas. Por ejemplo, de un
paciente que sentía una opresión en el pecho que le dificultaba la respiración,
yo recibía la impresión sim­bólica de que estaba ante un pelotón de ejecución
que le dis­paraba al corazón. Evidentemente eso no le había ocurrido, pero le
habían hecho muchas exploraciones médicas sin con­seguir localizar ninguna
causa física de su trastorno. Cuan­do le comenté mi impresión, me dijo que su esposa
lo había traicionado varias veces con otros hombres, y que él sentía esos actos
exactamente como disparos en el corazón. Alli al re­conocer esas emociones, que
antes había tratado de pasar por alto, logró resolver sus problemas, tanto los
de su matrimo­nio como los de su salud.



La energía emocional se convierte en materia biológica mediante un proceso complejísimo. Al igual que las emiso­ras de radio operan en longitudes de ondas energéticas es­pecíficas, cada órgano y sistema corporal
está calibrado para absorber y procesar energías emocionales y psíquicas espe­cíficas.
Es decir, cada zona del cuerpo transmite energía en una frecuencia específica,
detallada, y cuando estamos sanos, todas están «sintonizadas armónicamente». Una zona del cuerpo que no esté transmitiendo en su frecuencia normal in­dica
dónde se encuentra localizado un problema. Un cambio en la intensidad de
frecuencia indica un cambio en la natura­leza y gravedad de la enfermedad, y
revela la modalidad de estrés que ha contribuido a desarrollar la enfermedad.



Esta forma de interpretar la energía del cuerpo se llama a veces «medicina vibratoria». Se asemeja a las prácticas y cre­encias más antiguas, desde la medicina china y las prácticas chamanicas indígenas, hasta
casi todas las terapias populares o alternativas. La verdad es que la medicina
energética no es nueva; pero yo creo que mi interpretación de ella y de la for­ma en que podemos utilizarla para sanar espiritualmente, jun­to con los
tratamientos médicos contemporáneos, es única. SÍ una persona es capaz de
percibir que está perdiendo energía debido a una situación estresante, y actúa
para corregir esa fu­ga de energía, reduce, sí no elimina completamente, la
proba­bilidad de que ese estrés se convierta en una crisis física.



Si bien puedo analizar para usted el lenguaje de la ener­gía para que comience a ver y sentir el campo energético hu­mano, a entender su correspondiente anatomía espiritual, a conocer las fuentes de su poder personal
y a desarrollar su propia intuición, tengo cierta dificultad para explicar exac­tamente
cómo adquiero yo esa información energética. Al parecer otras personas
intuitivas tienen la misma dificultad, pero todas captamos la información que
posee el impulso más fuerte, la mayor intensidad. Por lo general, esos impul­sos
están directamente relacionados con la parte del cuerpo que se está debilitando
o enfermando.



Normalmente, el sis­tema energético de la persona sólo transmite la información que es esencial para que la conciencia conozca el desequili­brio o la enfermedad. A veces la información simbólica re­sulta
perturbadora, como en el caso de la imagen de «dispa­ros en el corazón». Pero
esa intensidad es necesaria para que el mensaje del cuerpo pueda pasar a través
de las pautas men­tales o emocionales habituales causantes del desarrollo de la
enfermedad.. Las intuiciones médicas colaboran con la in­tención del cuerpo de
favorecer su salud y su vida; es decir, nuestra energía siempre va a buscar la
salud, a pesar de lo que podamos hacernos a nosotros mismos físicamente. Si,
por ejemplo, decirnos una mentira, en la mayoría de los casos nuestro campo
energético le comunicará a la otra persona la «realidad energética» de que no
estamos diciendo la verdad. La energía no miente; no sabe mentir.

Comentario

¡Tienes que ser miembro de Crecimiento Personal para agregar comentarios!

Únete a Crecimiento Personal

marcelal leon Comentario de marcelal leon el febrero 13, 2010 a las 9:52am
EXCELENTE ARTICULO!!!!! MUCHAS GRACIAS!!!

© 2010   creado por Centro Wanamey   Powered by .

Insignias  |  Informar un problema  |  Términos de servicio

Iniciar sesión para hablar
Web del: Centro Wanamey